ENTRE NICHOS Y BICHOS

Hace algún tiempo, un antiguo responsable me explicó uno de los grandes principios organizativos que creo que voy a recordar toda mi vida, y que quiero compartir con todo aquel que quiera seguir leyendo este post.

Para poneros en contexto, en aquel momento estábamos trabajando dentro de un proyecto de diseño de una nueva estructura organizativa para un cliente, y ante mis dudas sobre la necesidad de crear más o menos puestos de trabajo dentro de un área, me dijo algo tan claro y simple que me ha servido en muchas ocasiones desde aquel momento.”El organigrama se compone de “nichos” y de “bichos”. ¿Qué quería decirme?

Pues me quería dar a entender que pintar más o menos ”cajas” dentro de un organigrama no le daría el éxito a esta nuevo organización que estábamos diseñando, sino que gran parte de este éxito dependía de las personas que ocuparan estos puestos.

Esta teoría nos puede ayudar a explicar de manera sencilla la diferencia entre las organizaciones con éxito de aquellas que no lo alcanzan.

El fundamento de toda organización es su organigrama, que tiene que ser una respuesta organizativa ante los planes estratégicos de la compañía, y ante los mismos la compañía tiene que construir o destruir o lo que es lo mismo “diseñar” de la mejor manera sus áreas y los diferentes puestos para le que permitan alcanzar estos objetivos.

Y si esto es tan claro se podría pensar que si una compañía no alcanza los objetivos marcados es porque su organigrama no era el correcto. Pero esta es una reflexión incompleta y centrada en la importancia de los “nichos” (puestos jerárquicos) en las compañías.

Es muy común que en muchas compañías se planteen que la importancia de los puestos altos son fundamentales y que el gran peso del éxito, siendo menor tanto la importancia para alcanzar el éxito cuando más se disminuye en el organigrama.

Este punto de vista es incompleto, ya que el éxito de una organización no sólo pasa por un buen diseño organizativo, sino por el valor añadido que los “bichos” que ocupan esos “nichos”.

Es decir por las personas que ocupan las diferentes posiciones, y que pueden o no dar la talla y sobrepasar las expectativas puestas en el puesto que ocupan.

La visión organizativa del “bicho”, se centra en la importancia de las personas y sus rendimientos que marcan el valor añadido, al contrario de lo que ocurre con la visión de la estructura jerárquica y de los puestos de mando, esta visión en la persona considera el éxito organizativo es inmensamente proporcional a la calidad y el rendimiento de los “bichos” dentro de la organización.

A la hora de diseñar estructuras organizativas siempre se tiene que ponderar la importancia del diseño de los puestos “nichos”, con la realidad de las personas que forman la organización y el valor que aportan o que pueden aportar dentro de cada puesto de trabajo. Siendo fundamental la adaptación del organigrama a las posibles características de las personas que van a ocupar las posiciones.

A modo de conclusión y como ya he comentado anteriormente, el mejor diseño organizativo nunca ayudará a alcanzar el éxito, sino se tienen en cuenta los dos componentes básicos de una organización “los nichos” y los “bichos”.

Publicado el 17 de Enero del 2011 en HRLab: El Laboratorio de RRHH  http://hrlab.es/2011/01/17/entre-nichos-y-bichos/

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