Aunque pueda parecer el último de nuestros problemas en estos momentos, creo que deberíamos aprovechar esta etapa de shock y de ruptura, y en la que se ven tan claros los errores que hemos cometido por nuestra falta de visión (en todos los ámbitos de la sociedad) para poner encima de la mesa aspectos que no hemos querido cambiar incluso antes de la crisis.

Es el momento de empezar a llamar a las cosas por su nombre, o mejor dicho, llamar a las cosas por lo que significan o por el objetivo que cumplen o en muchos casos “deberían cumplir”.

Hay infinidad de cosas o incluso de personas a las que les hemos puesto nombres que no les pegan, que no nos muestran lo que son o lo que quieren ser…. Quién no ha pensado después de que le presentaran a alguien que sus padres se habían confundido al ponerle el nombre que tenía. ¿Antonio? Que va tú no tienes cara de Antonio ni de coña, tú te llamas Federico, aunque tu aún no lo sepas….

También nos pasa con diferentes objetos o incluso lugares que conocemos y que pensamos que no se corresponden con el nombre que les han puesto, (cada uno de vosotros tendréis una lista de cosas o lugares de nombres equivocados). Yo no pretendo escribir mi lista, ya que podríamos entrar en una discusión en la que nadie tendría argumentos sólidos con los que defender sus preferencias.

La discusión sobre lo acertado o incorrecto del nombre de un objeto, persona o lugar se centra en que los nombres propios no suelen indicar el objetivo último o las características que lo forman.

hombre_martilloPor el contrario hay nombres que teóricamente que si tienen o quieren tener en su nombre el significado de su función pero lo que consiguen es generar una mayor confusión o falta de entendimiento.

Esto es lo que nos ocurre a los profesionales de “RECURSOS HUMANOS”…. Siempre que me ha tocado decir a qué me dedico, pienso que si la persona que tengo enfrente se pusiera a analizar lo que le estoy diciendo, sus conclusiones serían totalmente contrarias a lo que yo considero que es mi profesión.

¿Os habéis planteado alguna vez que transmitimos cuando decimos que trabajamos en RECURSOS HUMANOS?

Pues decimos que nos dedicamos a tratar, gestionar o dirigir o el verbo de acción que se nos venga en gana…. un tipo de recurso de la organización que es el “humano”….  Por lo que “materializamos a las personas” y los ponemos a la misma altura del resto de los recursos.

Igual pensáis que el nombre es lo de menos, pero yo creo que es lo contrario, el nombre es toda una declaración de intenciones, de lo que se supone es el objetivo de nuestro trabajo, aunque si es cierto que si analizamos el papel que nos están dando en las organizaciones para poder solucionar o paliar los efectos de la crisis, igual tendríamos que mantener el nombre, ya que o “Administramos al personal” o “Gestionamos humanos”….

Si queremos cambiar esto tenemos que empezar por pensar ¿Qué es lo que queremos ser?, ¿Cuál creemos que es nuestro papel dentro de las organizaciones? Y luego identificar nuestro rol con un nombre que indique esta intención.

Mi intención es dejar de dedicarme a “RECURSOS HUMANOS”, las personas son nuestra materia prima, pero no son un recurso, son una pieza clave, y gracias a ellas se puede marcar la diferencia entre dos empresas que tienen los mismos “RECURSOS”.

Seguiréis trabajando en RECURSOS HUMANOS si gestionáis a las personas como recursos,  desaprovechar el potencial y el afán de superación que tenemos las personas, para seguir tratando a los equipos como piezas de un engranaje o como he oído en alguna ocasión “el gasto más grande de una organización”….

Yo tengo claro que no me quiero dedicar a RECURSOS HUMANOS, y voy a cambiar de profesión, ya que mi punto de vista no tiene nada que ver con ese término, el objetivo de esta profesión es el de conseguir sacar lo mejor de las personas, ayudarlas, darlas el soporte oportuno para que marquen la diferencia, construir políticas que lo posibiliten, marcar el camino, comunicarles lo que se espera de ellas, motivarlas, ayudarlas a transformar las organizaciones…. Ese es mi trabajo y ahora mi pregunta es ¿Vosotros creéis que si yo sigo diciendo que me dedico a RECURSOS HUMANOS alguien va a pensar que mi objetivo es el que os acabo de comentar?

Ahora sólo necesito encontrar un nombre que se adecúe con los objetivos de la profesión. Algunas organizaciones ya plantean nombres que me gustan más y en los que podemos ver claramente los objetivos que quieren cumplir; ejemplo destacado y llamativo es el de la empresa Mobivery, que tiene un Departamento de la gestión de la felicidad, gran labor y gran equipo de profesionales que han convertido en real con lo que muchos soñábamos.

Otros ejemplos que me gustan más son “área de Capital Humano” o algún término en inglés (qué siempre da más caché y empaque a lo que se hace) entre los que me gusta People&Change, porque creo que se aúnan dos grandes objetivos las personas y el cambio que tenemos que impulsar en las organizaciones a través de estas personas.

Estas son mis sugerencias pero ¿Y a vosotros? ¿Qué pensáis del nombre actual de “RECURSOS HUMANOS”? y ¿Qué nombre tendría que tener nuestra profesión?, ¿Alguna sugerencia?

Para concluir me gustaría decir que no sólo es importante este cambio de nombre, sino que el mismo tiene que ir acompañado por un cambio en las prácticas, y del rol que tenemos que  jugar dentro de las organizaciones. Y una vez que tengamos claros nuestros objetivos y responsabilidades, pongamos un nombre que nos sirva como declaración de intenciones y que no necesite de mayores explicaciones  para los que nos pregunten a qué nos dedicamos.